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Lic. Agustín Sartuqui

Una valoración que nos atraiga hacia la vida (nuestra vida)

¿Qué es lo que hacemos cuando todo parece ir mal? ¿Desde qué lugar nos situamos para evaluar nuestra vida? Segmentar la realidad en unidades más pequeñas, convierte a lo fáctico en un concepto mental que nos atrae o nos repele, según la valoración que le imprimamos en un determinado tiempo y espacio. Si bien las situaciones que nos atraviesan son diversas, no tenemos que olvidar que son sólo hechos que no tienen un atributo moral per se. Es por medio de nuestro juicio que evaluamos el mundo circundante y sus elementos, basándonos en las estructuras previas que recibimos, construimos y reformulamos activamente desde nuestra infancia. Ahora bien, los valores cambian entre culturas, de persona en persona, y también en un mismo individuo. Existe una infinita gama de factores históricos, sociales, contextuales, fisiológicos y psicológicos al momento de seleccionar, en nuestra percepción, un determinado espectro del mundo externo en aras de evaluarlo de una u otra manera. Por ejemplo...

Cuando pase el temblor

Dentro del amplio abanico de experiencias positivas y negativas, aquellos sacudones que más resuenan en nuestro interior, son pasibles de causar un sismo que traspasa nuestra frontera psíquica y corporal. Movimientos que se trasladan a nuestro medio circundante, provocando un caos en nuestra esfera personal y relacional. En ese temblor, no tenemos otra meta más que sobrevivir. Mediante actos reflejos, buscamos atravesar ese dolor que nos excede, con el único anhelo de pisar tierra firme. El pedido de auxilio quizás recaiga en personas y lugares conocidos que, de una u otra manera, forman parte del problema y no de la solución. Por el contrario, puede ocurrir que elijamos a sabiendas cerrar los ojos para subsistir, sin mirarnos ni mirar lo que nos rodea. En ambos casos, para evadirnos del yugo de lo intolerable, abrazamos el “todo vale” y, bajo esta lógica, nos servimos de viejos relatos o palabras vacías para afrontar nuevas historias. La repetición de lo conocido – o la evasión ...

Operar por capas

Hoy quiero explayarme sobre algo que llamo “operar en capas”. Muchos de nosotros experimentamos un sentimiento de impotencia al no poder expresar lo que “somos” frente a los demás. Entablamos relaciones, sí, pero desde una superficialidad que obstaculiza el darnos a conocer “verdaderamente”. En el silencio del pensamiento, nos reprochamos “ser de tal o cual manera”, y nos encontramos impedidos de entablar una conexión íntima con el otro. En este contexto, pienso que operar por capas es partir de la superficie hacia el núcleo de nuestro ser. Este último es un lugar ideal, puesto que los ideales, más que hechos en sí que figuran un objeto fijo (el núcleo), son el motor y la brújula que orientan nuestro deseo. Un ideal se puede plasmar en cuanto meta, pero no de la misma manera en que lo concebimos inicialmente. Lo afirmado en el post anterior en cuanto a los recuerdos, es válido también para nuestras proyecciones futuras. Y es que el lenguaje hace sus interjuegos a lo largo del tiempo,...

El cambio contradictorio

En la confrontación cotidiana con nosotros mismos, surgen diversas posturas encontradas. Constantemente evaluamos distintos escenarios dentro de un espectro posible, el cual adquiere su relieve de acuerdo a nuestros intereses, y a las disposiciones físicas y anímicas que presentamos en ese momento. Es así que no siempre guardamos coherencia en nuestro pensar y actuar. Más o menos ordenada, más o menos caótica, nuestra mente inquieta es un almácigo de emociones y pensamientos que se conectan y desconectan, que se corporizan o transforman en acto (voluntario e involuntario), y que a veces nos interpelan desde más allá del umbral de nuestra conciencia. Dentro de este panorama, es posible que no nos veamos reflejados en lo que somos, y que necesitemos cambiar para resolver, en una síntesis dialéctica, las contrariedades que nos acechan.   En este sentido, soy partidario de afirmar que la contradicción es parte del ser humano. El cambio contradictorio es lo que nos permite evoluci...

Los extremos estéticos y dolorosos de nuestro apalabrado inconsciente

Hace tiempo que no escribía para este blog. La vorágine de un fin de año particular, más la emergencia de nuevos proyectos, fueron las excusas de turno para no sentarme a escribir. Me gustaría retomar el tema de la búsqueda de sentido. En la realidad en que este sentido se aloja, nos encontramos con hechos que están atravesados por palabras. Una y otra vez, estos hechos se escabullen de su realismo para reposar en la singularidad de la vivencia. En ese plano, el entramado de historias que nos circundan y modelan, se muestra en la inquietud de una búsqueda deseante. Es decir, a sabiendas o no, anhelamos un punto de convergencia que materialice los vectores que trazamos desde la intención. En el devenir de esos símbolos que se aproximan y retiran como la marea - inspirándonos calma y, a la vez, fuerza -, procuramos no inundarnos por los acontecimientos próximos a elaborar en nuestra psique. Desde este transcurrir, la constante que nos define es el cambio. Por tal motivo es que nu...

Integrar Cuidados

¿De qué hablamos cuando nos referimos al cuidado de nuestros seres queridos? ¿Es sólo la presencia física la que garantiza un acompañamiento idóneo? ¿O quizás es nuestra predisposición para un trabajo serio y profesional lo que hace la diferencia? Varias son las cuestiones que surgen cuando de cuidar a un familiar se trata. En primer lugar, puede llegar a instalarse el factor de la culpa. Delegar el cuidado de un familiar en un profesional de la salud, es un acto de desprendimiento y aceptación de nuestros límites en lo que se refiere a su atención. Si bien queremos darle lo mejor a nuestro ser querido, no siempre estamos capacitados para ello. En estos casos, delegar responsabilidades en un agente de la salud es una sabia decisión. En segundo término, nos puede preocupar la idoneidad del profesional acompañante. Es entendible que tengamos ciertas dudas con respecto a la persona a la cual dejamos a cargo de tamaño servicio. Un ápice de desconfianza quizás sea el motor para...

Deseo

  En la aurora de los buenos augurios, un resplandor amanece en mí, ladeándose entre mis entrañas como pluma en la brisa. Cúpula de cristal diáfano, protégeme del calor y el frío que no queman. Atraviésame de sentido; cual flecha de Cupido, enamórame de la vida. Encántame con el lucero de los días que, vestidos de sombra, se contemplan cerrando los ojos. Dame la gloria de los que saben perder, ganando el reconocimiento en lo no conocido. Concédeme los siguientes deseos: Conseguir un trabajo que no lo parezca, o que cueste trabajo dejar. Que la reflexión flexione cuando la conciencia consienta, y que el arte sea la norma de romper las reglas. Amarme como nadie, aunque Nadie me sienta, sin la espera del verbo ajeno conjugado en un pasado simple.   Auscultarme cada dos por tres, o cada dos por cuatro mientras mi alma baila un tango. Enseñar algo que no sepa que lo sé. Respirar el aire de los que viven intentando sin morir con la vida por estrenar. Buscar el protagonismo...